Recordando a Paul Arizin

Tal día como hace ya 88 años vino al mundo una de las primeras grandes estrellas de la NBA y creador del comúnmente denominado tiro en suspensión.

Paul Arizin / NBA
Paul Arizin / NBA

En los días en los que la NBA daba sus primeros coletazos de vida existió una nómina reducida de jugadores que se encargó de asentar las bases de lo que podemos denominar baloncesto moderno. Una de estas primeras estrellas que golpeó con fuerza los arcaicos cimientos, por aquel entonces, de la competición fue Paul Arizin.

En una era en la que la evolución del lanzamiento a canasta se encontraba todavía en pañales y la velocidad del juego era más bien limitada, Arizin asaltó las canchas de la liga con un dilatado repertorio ofensivo que incluía un movimiento nunca antes visto hasta el momento: el tiro en suspensión.

Además de su inigualable precisión en el tiro, ‘Pitchin’ Paul’ tenía a su disposición una capacidad atlética impresionante para la época, un elegante y sutil control del balón y unas capacidades defensivas que desquiciaban a cualquier rival. Algo similar a una versión anticipada de lo que serían décadas después Michael Jordan o Sidney Moncrief.

Su superioridad ofensiva era tal que llegó a superar los 20 puntos por partido en nueve de sus diez temporadas en la NBA, algo totalmente impresionante en un momento de la historia en el que unos pocos elegidos eran capaces de promediar tal cifra ya solo en una única campaña.

Aunque, como citamos anteriores, su carrera se prolongó durante una única década, Arizin tuvo tiempo suficiente para ser elegido para disputar el All-Star Game en todas ellas, además de conquistar un campeonato con los Philadelphia Warriors (1956) y dos títulos al máximo anotador de la temporada.

Junto a otras ilustres figuras de la época del calibre de George Mikan, Bob Cousy, Larry Foust, Bill Sharman, Dolph Schayes y su compañero Joe Fulks, Arizan fue uno de los principales baluartes del impresionante salto cualitativo e incremento sustancial de seguidores a nivel nacional vivido por la NBA en sus primeros años de vida.

RECHAZADO EN SUS INICIOS

Como otros tantos jugadores que terminarían por triunfar en la NBA tras recibir el desprecio de sus primeros entrenadores, Paul Arizin tuvo que ganarse con sudor, lágrimas y mucho esfuerzo su actual status de leyenda del baloncesto.

Nacido en Filadelfia en 1928, Arizin comenzó su andadura deportiva en La Salle High School. Su entrenador por aquel entonces nunca confió en sus posibilidades y después de servir como jugador residual terminó siendo cortado en su último año.

Un doloroso contratiempo que, curiosamente, terminó por transformar su carrera y dar vida a su recurso más conocido: el tiro en suspensión.

LAS PISTAS DE BAILE Y EL TIRO EN SUSPENSIÓN

Sin equipo, el amor de Arizin por el baloncesto no hizo más que incrementarse. Pese a ser apartado en La Salle, su talento ya había alcanzado el status de fenómeno deportivo en todos los rincones de la ciudad.

Inmediatamente se unió a varias ligas independientes y llegó a formar parte de hasta seis equipos a la vez, disputando, en ocasiones, hasta dos partidos por noche. “Solo lo hice porque amaba jugar a baloncesto, reconocería años después.

En uno de esos innumerables encuentros tuvo lugar un movimiento que, pese a lo habitual en nuestros días, era un auténtico desconocido en aquellos tiempos.

Por aquel entonces y ante la inexistencia de recintos preparados para acoger partidos de esta disciplina, mucho de los encuentros se jugaban sobre las resbaladizas pistas de baile.

En un momento dado y debido a la vertiginosa velocidad que llegaba a alcanzar, un resbalón cuando trataba de lanzar lo obligó a, inmediatamente, equilibrar su cuerpo en el aire y lanzar a canasta. El tiro, obviamente, entró pero lo realmente importante fue la ejecución del mismo: el tiro en suspensión había firmado su carta de presentación.

Pese al susto del momento, este recurso terminó por convertirse en su seña de identidad. “Cuanto más lo hacía, mejor me sentía. Antes de que lo supiera, prácticamente todos mis lanzamientos eran tiros en suspensión.”

EL PARTIDO –NO RECONOCIDO DE LOS 100 PUNTOS

Sus constantes exhibiciones traspasaron las barreras de su ciudad y varias fueron las universidades que intentaron reclutar a una de las mayores promesas del país. Él, sin embargo, decidió continuar ligado a Filadelfia y se unió a la Universidad de Villanova.

Aparte de sus 25.3 puntos de media en su último año con los Wildcats y su nombramiento como Mejor Jugador Universitario del país en 1950, la gran gesta de Arizin tuvo lugar el 12 de febrero de 1949, cuando anotó la friolera de 85 puntos ante la Philadelphia Naval Air Materials Center, siendo, a día de hoy, la segunda marca más alta de la historia del baloncesto universitario.

También existen diversos informes que afirman que Arizin llegó a superar la barrera de los cien puntos en, al menos, un partido. Sin embargo, el mismo no fue reconocido por la NCAA ya que su rival era un equipo junior.

ASCENSIÓN METEÓRICA EN LA NBA

Arizin fue seleccionado en la tercera posición del Draft de 1950 por los Philadelphia Warriors, franquicia en la que militó a lo largo de toda su carrera. Su impacto en la liga fue inmediato, incluyendo su nombre en la lista de los diez máximos anotadores y reboteadores en su primera temporada tras promediar 17.2 puntos y 9.8 rebotes.

En su año sophomore confirmaría su salto definitivo al estrellato. Sus 25.4 puntos por partido lo convirtieron en el máximo anotador de la temporada con un registro tan solo visto hasta entonces en sus contemporáneos George Mikan y Joe Fulks.

Los aficionados y periodistas deportivos acogieron con los brazos abiertos el elegante y descarado estilo de juego de Arizin. Su tiro en suspensión, comparable, quizás, a la efectividad del actual fade away de Nowitzki, era imposible de defender y ni siquiera jugadores como Schayes o Bob Pettit, considerablemente más altos que Arizin (1.93) podían detenerlo.

Anotador incansable desde todas las posiciones y arduo amante del buen trato a la pelota, Arizin se asentó como uno de los jugadores más acrobáticos y espectaculares de su época.

GUERRA DE COREA

Su meteórica ascensión en la NBA se vio frenada irremediablemente por la llamada del ejército estadounidense.

Durante dos años y poco después de cumplir los 24, Arizin sirvió a su país en la Guerra de Corea, aunque se las ingenió para mantener sus habilidades, y, principalmente, su integridad física, intactas.

No pudieron presumir de lo mismo en Filadelfia, quienes sumaron apenas 41 victorias durante la ausencia de ‘Pitchin’ Paul’ tras tres apariciones consecutivas alcanzando los Playoffs. La retirada de Joel Fulks tampoco ayudaría demasiado.

REGRESO A LA ÉLITE Y CAMPEONATO

En 1954, Arizin confirmó su regreso triunfal a la NBA. Pese a sus 21.0 puntos por partido, segundo mayor registro de la temporada tras el de su compañero Neil Johnston, los Warriors volvieron a probar las mieles de la decepción con una nueva ausencia en los Playoffs. Un simple contratiempo que serviría de antesala a lo que el destino le tenía preparado.

La temporada 1955-56 fue la del asalto definitivo al campeonato. De la mano del propio Arizin (24.2 puntos) y los aires rejuvenecidos del equipo gracias a la presencia de Johnston, Joe Graboski y Jack George, los Warriors sumarían su segundo campeonato, y último antes de la reubicación a San Francisco, en diez años tras vencer en Playoffs a Syracuse National y Fort Wayne Pistons.

RETIRADA Y ASCENSIÓN AL OLIMPO DEL BALONCESTO

Aunque no volvería a probar el sabor del campeonato, su nivel de anotación no se resintió en ninguna de sus apariciones hasta 1962, año de su retirada.

Después de aquel anillo, Arizin conseguiría otro título al máximo anotador de la temporada y firmaría seis apariciones más en el partido de las estrellas. Además, fue el jugador más joven hasta entonces en alcanzar los 10.000 puntos en la NBA.

Curiosamente, su fidelidad a la ciudad de Filadelfia, la misma que le había impedido abandonar su casa cuando fue cortado en el instituto o cuando recibió decenas de ofertas de otras universidades, propició su retirada anticipada.

En 1962, los Warriors se mudaron a San Francisco. Pero Arizin se debía a su comunidad, y su hogar estaba en Filadelfia. Así, Arizin colgó las botas con 34 años y un amor inconmensurable por el deporte que lo convirtió en leyenda.

Una inmortalidad que le llegaría de manera oficial en, primer lugar, 1977 cuando fue incluido en el Hall Of Fame y, casi dos décadas después, en 1996, cuando su nombre fue incluido en la prestigiosa lista con los 50 mejores jugadores de la historia.

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