Ben Simmons: ¿El sucesor de LeBron James?

El alero australiano aparece en todas las quinielas como el gran favorito para ser elegido en el número 1 del Draft 2016.

Puede sonar a fantasmada que te comparen con LeBron James. Y es bastante cierto que parece difícil que Ben Simmons llegue a la altura de lo que está logrando la estrella de los Cleveland Cavaliers. Pero ya el simple hecho de que algunos expertos te hayan puesto la etiqueta de sucesor de "The King", coloca a este australiano a un nivel muy alto. El ex de LSU es uno de esos jugadores que tienen las condiciones necesarias para dominar la NBA en la década venidera.

Ben Simmons sólo ha pasado un año por la NCAA, pero en tan poco tiempo ha demostrado que está hecho de otra pasta. Sus números lo dejan bien claro. En su único año en LSU ha firmado unos extraordinarios 19,2 puntos, 11,8 rebotes y 4,8 asistencias. Eso sí, su gran temporada en lo individual no acompañó en lo colectivo. Los Tigers firmaron un récord de 19-14 y fueron humillados por Texas A&M (71-38) en las semifinales de las South Eastern Conference, quedando fuera del March Madness, que hubiera sido un gran escaparate para Simmons. Pese a todo, sigue siendo el gran favorito para ser el número 1 del Draft. Y lo es por las siguientes razones:

1- Su polivalencia: Ben Simmons mide 2,08 y pesa 108 kg , por lo que puede moverse en la pintura sin ningún tipo de problemas. Además, su capacidad para leer el juego y su manejo de balón le permiten ocupar posiciones exteriores si es necesario. Eso sí, su posición natural y donde más desequilibrio puede crear, es la de alero.

2- Tiene un manejo del balón notable: Si a esto le unimos sus 208 centímetros y una gran capacidad atlética, sólo hay un resultado posible: Ben Simmons es prácticamente imparable cuando encara el aro en carrera. Es una de sus principales armas y hay un dato que lo demuestra. El 26% de sus canastas en la NCAA han llegado tras coger el rebote defensivo y correr el contraataque.

3- Capacidad reboteadora: El australiano es un magnífico reboteador gracias a su potencia de salto y a su envergadura. Las 11,8 capturas por partido que ha logrado en la NCAA habiendo jugado de alero la mayoría del tiempo lo demuestran. El pasado 23 de noviembre logró 20 rebotes en la derrota de los suyos frente a Marquette.

4- Visión de juego: Ha sufrido este año cuando le han puesto de base, ya que los movimientos de los Tigers no eran buenos y le dificultaban leer acertadamente el juego. Pese a todo, ha demostrado en su paso por el baloncesto universitario que es capaz de encontrar al compañero desmarcado y ejecutar el pase, como demuestran las 4,8 asistencias que ha promediado.

Pero no todo lo que reluce es oro en el juego de Ben Simmons. Hay un agujero negro que lo lastra y que todavía no ha dado muestras de ser capaz de resolver: el tiro exterior. El australiano no tiene una buena mecánica de tiro y sus porcentajes son bastante mediocres. En los 74 partidos que ha jugado con datos registrados, presenta un pobre 24% (12 de 50).

Pese a ese lunar en su juego, parece bastante claro que Simmons reune todo lo necesario para ser una apuesta segura en el número 1 del Draft. Habrá que ver si los 76ers piensan igual.

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