El traspaso de Serge Ibaka a finales del pasado mes de junio no solo sorprendió a la mayoría de seguidores de los Oklahoma City Thunder, sino que impactó en gran medida al propio jugador, que hasta ahora no conocía otro vestuario en la NBA que el del Chesapeake Energy Arena. El congoleño nacionalizado español asegura que él nunca pidió que le traspasaran y cree que habría seguido siendo feliz en el equipo que dirige Billy Donovan.
Ibaka fue traspasado a los Orlando Magic en la noche del pasado Draft de 2016 a cambio del joven escolta Victor Oladipo, a quien le queda una temporada por delante de su contrato de novato y en la 2017-18 se convertirá en agente libre restringido.
El jugador de 26 años estaba cenando en Paris el 23 de junio cuando sui teléfono empezó a llenarse de rumores sobre un posible traspaso, pero el jugador no quiso creerlos y apagó el dispositivo para seguir disfrutando de su velada.
Al día siguiente se enteró de que ya no era jugador de los Oklahoma City Thunder y le invadió un sentimiento de resignación. En declaraciones para Sports Illustrated, el ala-pívot de 26 años asegura que nunca estuvo en sus planes cambiar de aires.
"Nunca pedí que me traspasaran, a pesar de los rumores de que no era feliz con mi rol en el equipo. Solo quería centrarme en baloncesto, no soy el tipo de persona que está tan pendiente de los negocios".
Ibaka promedió 12.6 puntos, 6.8 rebotes y 1.9 tapones en la pasada temporada, con una significante reducción de su papel ofensivo.