Puede que una medalla de oro olímpica no signifique gran cosa viniendo del equipo estadounidense de baloncesto, quienes han dominado todos los torneos internacionales desde 2004. Sin embargo, para DeAndre Jordan sí que puede suponer un gran paso hacia adelante en cuanto a autoestima se refiere, lo que seguramente traiga al pívot más buenas noticias que malas a su futuro a corto y medio plazo.
Y no lo decimos nosotros, si no que ha sido su entrenador Doc Rivers el que ha afirmado que desde las olimpiadas, el jugador de 28 años ha empezado a verse a sí mismo como una estrella, algo que hasta ahora no había conseguido debido entre otras cosas a que nunca ha ganado nada a nivel grupal, y esta medalla de Oro cosechada en Rio de Janeiro puede suponer un antes y un después en su carrera deportiva.
En declaraciones al Boston Globe, el entrenador jefe de Los Angeles Clippers desvela que hasta ahora la autoestima de Jordan había estado muy por debajo de lo que se ha encontrado a su regreso de las vacaciones.
"Siempre ha sido el tercero en discordia en el equipo, así que se ha estado viendo como un jugador de banquillo en algunos aspectos. Ahora sabe lo bueno que es y sabe lo que se siente al ganar algo, por lo que solo nos queda esperar que mantenga esta mentalidad para ayudar a su equipo"
Para un jugador que ha estado siempre a la sombra de Chris Paul y Blake Griffin ganar la medalla de oro ha significado un gran paso hacia delante en su crecimiento como atleta. Un jugador que lidera la liga dos años seguidos en acierto con los tiros de campo y se mantiene entre los mejores reboteadores, defensores y taponadores de la liga debe verse a sí mismo como mínimo como uno de los mejores en su puesto.