Una de las habilidades más valoradas en el baloncesto moderno es la de ser capaz de absorber las faltas de la defensa para desgastar a los rivales a base de acumular lanzamientos desde la línea de personal, siempre y cuando se tenga una buena muñeca que garantice que se aprovecha una gran parte de esos tiros libres. Así fue como Joel Embiid desesperó a Andre Drummond en su duelo de este sábado por la noche, del que volvió a salir vencedor.
Embiid consiguió absorber la atención de su par y provocar que los árbitros señalaran una última falta, y ya está. Drummond tenía que abandonar el partido a mediados del último cuarto por haberse apuntado seis faltas personales. La estrella de los Philadelphia 76ers se jactó de su habilidad en una entrevista con NBA TV en la que se autoproclamó el James Harden de los jugadores altos, haciendo referencia a la frecuencia con la que el escolta de los Houston Rockets consigue acudir a la línea de personal para cobrarse tiros libres.
"Básicamente estoy revelando mi secreto, esta es una de mis grandes habilidades. Hablo mal de todos mis rivales y cuando miro las redes sociales sé que están cabreados conmigo. Así que sé que cuando vuelvan a enfrentarse a mí van a ser más agresivos. Sé que puedo aprovechar eso y sacar más faltas, sé utilizar su agresividad en favor nuestro".
Lo cierto es que antes del partido contra los Pistons, Embiid aseguró que Drummond no sabía defender ni podía tirar a canasta, lo que provocó que el pívot de los Pistons saliera a la cancha con ganas de demostrar su valía y hacerle tragar sus palabras, cayendo en la trampa.