Donovan Mitchell, sin duda alguna, fue el robo de la edición del Draft del año 2017 en la NBA. Los Denver Nuggets lo seleccionaron en el puesto número 13 y al instante fue traspasado a Utah Jazz. La franquicia de Salt Lake City probablemente no era consciente de que estaba consiguiendo a uno de los jugadores más prometedores no solo de la NBA, sino del mundo.
En su primer temporada en la liga, Mitchell demostró que no se iba a achantar ni un poco. En la fase regular disputó un total de 79 partidos, 71 de ellos en el quinteto titular. Los números que le hicieron estar en el podio de los tres mejores rookies de la liga fueron 20.5 puntos, 3.7 asistencias y 3.7 rebotes por encuentro.
Tal fue el impacto que provocó Donovan Mitchell en la NBA que el último escolta que se recuerda tan bueno en su primer año de carrera fue nada más y nada menos que Dwyane Wade, futuro Salón de la Fama, que acaba de hacer oficial que continuará una temporada más con Miami Heat.
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— Utah Jazz (@utahjazz) 14 de septiembre de 2018
Además, ha coincidido el gran estado de forma de Mitchell con uno de los mejores momentos de los Jazz en los últimos años. Aunque ambas cosas van de la mano realmente. Pero sin unos compañeros como Ricky Rubio, Rudy Gobert, Joe Ingles…, el nivel del rookie no hubiese sido el mismo.
Si todo sigue el transcurso previsto y las lesiones lo respetan, las estadísticas apuntan que el jugador de 22 años de Utah Jazz será All Star. Y puede que incluso lo sea esta próxima temporada.