Ricky Rubio no ha destacado a lo largo de su carrera, ni FIBA ni NBA, por ser un gran tirador, sino por ser uno de los mejores pasadores del mundo. Hasta ahí todo normal.
Sin embargo, su desembarco en Salt Lake City el pasado verano supuso un cambio en su juego. Pasó de tener el mejor promedio de asistencias de su carrera en su última temporada con los Timberwolves (9,1) a tener el peor en su primer año con los Jazz (5,3).
A cambio, tras pasar un verano trabajando duro, mejoró (y mucho) su tiro. De promediar un 38,4 en tiros de campo en sus 6 años en Minesota, pasó a promediar un 41,8 con su actual equipo. Dell mismo modo, también mejoró su porcentaje en triples: de un 32,6% (un 30,6 en su último año en los Wolves) a un 35,2 en su estreno con los Jazz.
Tras esta sustancial mejora, lo normal era pensar que Ricky iba a seguir ese camino. Iba a seguir mejorando sus números en anotación (10,9 en su carrera y 13,1 en su primer año en los Jazz).
➡️28 PTS 4 REB 6 AST con 5/6 en T3 de Ricky RUBIO en otro descalabro de los Jazz
— NBAclubESP (@NBAclubESP) 20 novembre 2018
--Lástima que solo él se presentara en Indianápolis (121-94) pic.twitter.com/wvsNNlvKhk
Sin embargo, ya sea por el mal inicio de temporada de su equipo, o porque ha perdido algo de confianza, pero lo cierto es que sus porcentajes de acierto han bajado. Es cierto que siguen siendo mejores en triples, pero en tiros de campo ha bajado más de un cuatro por ciento de acierto con respecto a la campaña pasada (de un 41,8 a un 37,3).
A cambio, eso sí, ha vuelto a subir su número de asistencias, pasando de un 5,3 a un 6,6. Así, mirándolo desde fuera, los números de Ricky no han cambiado tanto en los 18 partidos que ha disputado este año con respecto al año pasado: ha pasado de promediar 13,1 y 5,3 asistencias a 12,4 y 6,6 este año. Lo comido por lo servido.
A pesar de todo esto, no creo que Ricky Rubio esté contento con el rendimiento que está ofreciendo esta campaña. Hasta el quinto partido de liga, no fue capaz de promediar más de un cincuenta por ciento en tiros de campo en un choque y sus porcentajes en esos primeros encuentros fueron realmente malos (0 de 4, 5 de 12, 1 de 8 y 1 de 8).
Esa ha sido su dinámica hasta que encadenó tres duelos consecutivos con más de un cincuenta por ciento (ante Philadelphia, Boston e Indiana - el día que firmó su mejor duelo del año con 28 puntos y un 76,9 por ciento en tiros de campo). Esa racha se ha cortado con su última actuación, ante los Kings, en la que falló 11 de los 15 tiros que intentó.
Analizando las victorias y las derrotas de los Jazz, no tienen mucho que ver con que Ricky anote más o menos. De hecho, el de El Masnou ha firmado cuatro partidos durante la temporada de 20 o más puntos y, de esos, Utah ha ganado dos y ha perdido otros dos. Lo que está claro es que la mala racha de su equipo puede que esté afectando a la confianza de Ricky en su tiro. Ese tiro que tanto lo ha costado mejorar y que en el que debe seguir confiando para hacer que su legado en la NBA sea aún más grande de lo que ya es.