La temporada pasada de Brandon Ingram finalizó repentinamente a comienzos de marzo, después de mostrar un nivel excelso con Los Angeles Lakers. Un problema físico le podía hacer decir adiós a su carrera en la NBA.
El equipo médico de la franquicia angelina le diagnosticó una peligrosa lesión en su hombro derecho, concretamente una trombosis venosa profunda. Estos problemas de coágulos se han visto ya en jugadores de la liga como Chris Bosh, que precisamente acabó retirándose por eso.
El buen hacer de los cirujanos que operaron al jugador le permitieron volver a las canchas antes del final de temporada regular. Ahora, en el inicio del nuevo curso con New Orleans Pelicans, se está viendo su mejor versión.
.@B_Ingram13 the first 3 games of the season:
— New Orleans Pelicans (@PelicansNBA) 27 de octubre de 2019
27.3 PTS
9.3 REB
4.3 AST
3.3 3PM
1.7 BLK
One point shy of a career-high tonight against Houston. pic.twitter.com/kz5hdZrQXI
Ingram recuerda todo el proceso de recuperación al detalle. Así lo ha hecho saber en unas recientes declaraciones, en las que asegura que permaneció inmóvil casi un mes después de la operación y que esperó aproximadamente cuatro meses antes de comenzar la fisioterapia.
“He estado lejos del baloncesto durante mucho tiempo. Todo el proceso de recuperación ha sido duro. Después de la cirugía sentía mis brazos muy débiles. Todo ello supuso un proceso loco para mí. Entonces, cada vez que salgo a jugar a la pista, me lo tomo como algo divertido para mí. Tengo que aprovechar cada momento. Jugar partidos es una bendición”.
El propio Brandon Ingram está siendo el actual líder de los Pelicans. La lesión de Zion Williamson ha obligado al joven alero a dar un paso al frente. Por ahora no va mal: 27.3 puntos, 9.3 rebotes y 4.3 asistencias en los tres primeros encuentros de la temporada regular.