La muestra inaugural de los playoffs ha satisfecho los paladares más exigentes. Un auténtico partidazo en el que tanto Denver Nuggets como Utah Jazz han puesto todas las cartas sobre la mesa. Los de Colorado se han impuesto finalmente en un duelo que ha precisado de prórroga para decidirse (135-125). Jamal Murray, con 36 puntos y 9 asistencias, y Nikola Jokic, que registró un doble-doble de 29 puntos y 10 rebotes, fueron los principales baluartes del equipo dirigido por Mike Malone, muy efectivo en el lanzamiento de larga distancia.
Sin embargo, el gran protagonista del encuentro fue Donovan Mitchell. El escolta de los Jazz se echó el equipo a las espaldas y a punto estuvo de regalar un meritorio triunfo a su equipo. Sus 57 puntos suponen la mayor anotación de un jugador de los Jazz en la historia de los playoffs. Además, añadió 9 rebotes y 7 asistencias. El resultado final, demasiado castigo para una antológica actuación que cayó en saco roto. Especialmente remarcable si tenemos en cuenta que los de Salt Lake City no pudieron contar con Mike Conley, quien ha abandonado la burbuja por el nacimiento de su hijo.
The 3rd highest scoring performance in #NBAPlayoffs history ‼️@spidadmitchell goes off for a career-high in any game 57 PTS, 9 REB, 7 AST for the @utahjazz in Game 1!#Drop40 x #WholeNewGame pic.twitter.com/uZTOSuadw1
El partido dio comienzo de forma igualada pero poco a poco los Nuggets comenzaron a profundizar en las líneas defensivas rivales. El triple se convertía en la principal arma de los de Mike Malone. No había más opciones. Rudy Gobert ató en corto a Nikola Jokic y Jamal Murray todavía no había dado comienzo a su particular exhibición. Una serie de fogonazos del base abrieron las primeras rentas importantes para los de Colorado. Los Jazz sobrevivieron como pudieron, gracias a un Mitchell que comenzó a entrar en acción. Con la ayuda de Joe Ingles y Jordan Clarkson, los de Quin Snyder mantuvieron el tipo al descanso, perdiendo de solo siete puntos.
En la segunda mitad, los de Salt Lake City hicieron una serie de ajustes que cambiaron las tornas. Mejoraron la circulación de balón, cerraron la defensa, insistieron en atacar desde el pick&roll y encontraron una y otra vez a Mitchell. Después de ir casi todo el encuentro abajo, los Jazz recuperaron la ventaja en el marcador y estiraron la goma ligeramente antes de dar comienzo el último cuarto. En él, ambos equipos no fueron capaces de imponer su ritmo y se llegó al final del reloj con igualdad absoluta. Jokic pudo cerrar el duelo en la última posesión pero su tiro, bien defendido por Gobert, fue repelido por el aro.
El gran esfuerzo realizado durante el resto del partido terminó por pasar factura. El mayor fondo de armario de los Nuggets permitió poner en pista a piernas más frescas. Un nuevo brote anotador de Murray resolvió el partido en apenas dos minutos del tiempo extra. Jerami Grant y Nikola Jokic apoyaron desde el perímetro. Los Jazz, visiblemente frustrados ante un partido que se les escapaba sin remedio, apelaron a la desesperada pero cosecharon más pérdidas de balón que puntos. Demasiado castigo para un partido que nadie merecía perder. Pero un gran regalo para los aficionados en el partido que dio el pistoletazo oficial a los playoffs de 2020.