Victor Wembanyama volvió a demostrar por qué es el mejor defensor de la NBA. El francés fue la gran pesadilla de Shai Gilgeous-Alexander en el triunfo de los San Antonio Spurs sobre Oklahoma City Thunder. Aunque terminó con solo tres tapones oficiales, su impacto fue mucho más allá de las estadísticas. Wembanyama cerró líneas de penetración, intimidó constantemente cerca del aro y obligó al MVP a jugar uno de sus peores partidos de estos playoffs.
La acción más simbólica llegó en el último cuarto, cuando taponó un step-back de Shai desde media distancia en un momento clave del partido. Después, ya en la prórroga, respondió a una canasta del canadiense con un triple gigantesco que cambió nuevamente la dinámica del encuentro. San Antonio volvió a comprobar que, con Wembanyama controlando la pintura, su defensa puede ganar partidos incluso ante los mejores ataques de la NBA.