Una oleada de alivio recorre todo Mineápolis al ver cómo su equipo es capaz de responder a las expectativas por primera vez en mucho tiempo y la ilusión vuelve a apoderarse, no solo como un proyecto de futuro, sino también con disfrute de presente y opciones de competir por cosas importantes. Minnesota Timberwolves está cuajando una temporada magnífica y parece haber encontrado su Big 3 particular. Karl-Anthony Towns ha mejorado mucho a nivel físico y en cuanto a liderazgo colectivo, mientras que D´Angelo Russell sigue siendo un anotador compulsivo, pero lo combina con buen ritmo ofensivo para sus compañeros. Además, la evolución de Anthony Edwards es evidente y genera escalofríos al pensar hasta dónde puede llegar.
En una Conferencia Oeste más salvaje que nunca, han conseguido llegar al tramo final en posiciones de play-in y con opciones intactas para seguir escalando. Tanto es así que se encuentran en una dinámica tan positiva que resulta complicado pensar en que no sean capaces de filtrarse entre los seis mejores y asegurarse un puesto en la postemporada. Están a solo 1,5 partidos de Denver Nuggets, cuyo desgaste físico por todas las lesiones que han sufrido es enorme, por lo que podrían pagarlo en este tramo final de campaña. Los Timberwolves no tienen absolutamente nada que perder y eso puede ser determinante para que afronten sin gran presión estos últimos 12 partidos.
Los Wolves tienen opciones de acabar sextos la temporada regular
Además, por atrás no tienen a ningún otro equipo poniendo en aprietos su séptima plaza ya que los Clippers se encuentran lejos. Independientemente de su posición final en la temporada regular, lo que parece seguro es que Minnesota Timberwolves tiene armas de sobra como para poner en aprietos a uno de los gallos de la Conferencia Oeste. Posiblemente, puedan incluso tener la sangre fría de buscar la posición que les emparejaría con Memphis Grizzlies, un equipo temible, pero cuya falta de experiencia puede mermar sus posibilidades de éxito en la postemporada. Todo está muy abierto y no es descartable que los jóvenes y osados de Mineápolis exploren sus límites más allá de lo previsible.