Algo importante puede estar cociéndose en la máxima competición baloncestística del mundo o, al menos, a eso apunten los innumerables rumores NBA que circulan con fuerza los últimos días, referidos a intensas conversaciones entre New York Knicks y Utah Jazz para efectuar un intercambio entre dos jugadores de calibre All Star, como son Julius Randle y Donovan Mitchell. Ninguno de ellos está cómodo con sus situación actual y por muchos esfuerzos que estén haciendo las gerencias de ambas franquicias, hay un poso de distanciamiento que incitaría a hacer un movimiento muy disruptivo y valiente, como es el que narra nbaanalysis.net y que podría alterar los cimientos de la liga y la carrera deportiva de ambos jugadores.
Si bien es cierto que el fichaje de Brunson ha inundado de alegría y esperanza la Gran Manzana, sgue cundiendo la sensación de que no es suficiente. Randle decepcionó sobremanera la pasada temporada y es percibido como un elemento discordante en la química del equipo, una bomba de relojería que puede alterar los biorritmos de un vestuario en el que los jóvenes han de ir tomando protagonismo. Además, está tapando la progresión de Obi Toppin, un jugador que, si se queda en los Knicks, tendrá que asumir muchas responsabilidades. Por su parte, los Jazz recuperarían poderío interior con un jugador muy distinto a lo que era Gobert, y ganarían otros activos a cambio, como Fournier y rondas de Draft.
Este movimiento supondría el espaldarazo definitivo para la carrera de Donovan Mitchell, que saldría tremendamente reforzado y asumiría los mandos de un equipo repleto de talento joven, en el que él y Brunson serían los timones hacia la gloria. Aterrizar en una franquicia tan relevantes como es la de los Knicks puede generar cierto vértigo, pero Mitchell lleva un tiempo buscando con ahínco ser protagonismo y poner de manifiesto que es un auténtico All Star.