En ocasiones, las victorias pueden esconder malas noticias y son muchos los que en la gerencia de Minnesota Timberwolves asisten con incredulidad y estupor al gran rendimiento del equipo sin sus dos grandes baluartes interiores. Después de comprobar la madera de estrella que tiene Anthony Edwards, se decidió que la mejor manera de potenciar su talento y optar al anillo a corto y medio plazo era fichando a Rudy Gobert. Sin embargo, hasta ahora la prueba del doble poste no ha ido bien y cuando ambos están fuera del equipo, éste juega con más alegría y eficacia.
Siempre ha habido un halo de suspicacias e interrogantes en torno a la figura de un Gobert que salió trasquilado de Utah Jazz, siendo culpado de un mal ambiente en el vestuario. Su astronómico salario y reducido impacto en el juego colectivo, por muy buenos números que haga, suelen enrarecer el ambiente en el seno de los equipos en los que milita y su presencia en cancha condiciona sobremanera, al ser un hombre que en ataque solo puedo aportar debajo de la canasta.
Minnesota Timberwolves presenta un balance de 4-1 cuando no han jugado ni Gobert ni Towns
Fichado para suplir las carencias defensivas de los jóvenes talentos del equipo, no se está entendiendo con Karl-Anthony Tonws, que no se siente del todo cómodo en la posición de 4 y parece desplazado de la dinámica competitiva. Lesiones, malestar con la deriva del proyecto y envidia al ver cómo Edwards se ha erigido en el indiscutible "go to guy" hacen que empiecen a sonar campanas de traspaso para él. A ello contribuyen los malos resultados del equipo con los dos interiores en cancha. Minnesota Timberwolves tendrá que tomar decisiones si no quiere que su temporada se vea frenada por esta situación.