A pesar de su buen inicio de temporada 2025/26 de la NBA, la tensión ha crecido en Minnesota Timberwolves a lo largo de las últimas horas. ¿El motivo? La lesión de su estrella, Anthony Edwards, que tuvo que abandonar su último partido contra Indiana Pacers.
Anthony Edwards se retiró del partido ante los Pacers tras sufrir una lesión en el tendón de la corva, encendiendo las alarmas en la franquicia y entre los aficionados.
El incidente se produjo en el primer cuarto, apenas transcurridos poco más de tres minutos de juego, cuando Edwards finalizó un rápido contraataque con una bandeja. Inmediatamente después del movimiento, el escolta de 24 años mostró signos de dolor y pidió el cambio. No volvió al encuentro y el equipo confirmó minutos más tarde que se trataba de una tensión en el tendón de la corva, a la espera de más pruebas médicas.
Hasta el momento de su salida, Edwards había sumado cinco puntos y un rebote, mostrando la energía habitual que lo caracteriza. Sin embargo, su ausencia temprana obligó a los Timberwolves a reestructurar su plan de juego. Aun así, el equipo reaccionó con temple y logró imponerse por 114-110 sobre los Pacers, firmando su segunda victoria en este inicio de la temporada 2025-26.

Dudas sobre su estado
Con este triunfo, Minnesota mejora su balance a 2-1 y se mantiene entre los cinco mejores equipos del Oeste, pero el estado físico de Edwards será determinante para mantener el ritmo competitivo. Su liderazgo y capacidad anotadora son pilares fundamentales en el esquema de la franquicia, y cualquier ausencia prolongada podría alterar el impulso que los Wolves habían logrado construir en la primera semana de competición.
El cuerpo técnico aún no ha ofrecido un calendario estimado para su regreso, pero la organización planea actuar con precaución dada la naturaleza de la lesión. Las lesiones en el tendón de la corva pueden ser impredecibles, y tratándose de un jugador explosivo como Edwards, la prioridad será evitar una recaída que comprometa su rendimiento a largo plazo.