Aunque parezca una afirmación burlesca o una broma de mal gusto, las palabras de Doc Rivers han sido pronunciadas con toda la seriedad y conformidad del mundo. El técnico, un habitual en apostar fuerte por sus propios jugadores para la obtención de reconocimientos individuales (recientemente pidió el premio al Mejor Defensor del Año para DeAndre Jordan), ahora está haciendo campaña a favor de Brett Brown, compañero de profesión y entrenador de Philadelphia 76ers.
Rivers se escuda en las, hasta el momento, nada despreciables 18 victorias logradas por una plantilla diseñada única y deliberadamente para cosechar una derrota tras otra, en una franquicia que ha elevado el término 'tanking' a un nivel superior y sin precedentes (ni lógica) durante los últimos años. Contra todo pronóstico (los analistas auguraban una temporada desastrosa de los 76ers, apostando, incluso, por un desempeño inferior a los 10 triunfos), los Sixers no son el peor equipo de la NBA, con dos franquicias con peor bagaje a día de hoy (New York Knicks y Minnesota Timberwolves) y con solo una victoria menos que Los Ángeles Lakers.
Sin embargo, parece utópico que el premio pueda recaer en Brett Brown. A lo largo de la historia, la NBA solo ha premiado con este galardón a un entrenador con marca negativa. Fue a Red Kerr, técnico de Chicago Bulls, en la temporada 1966-67 tras firmar un registro de 33-48.
El propio Doc Rivers fue reconocido con el premio al Entrenador del Año en el 2000, tras liderar a Orlando Magic a una temporada neutral de resultados con 41 victorias y 41 derrotas.