Todo el mundo que sigue la NBA sabe que Gregg Popovich no es aficionado a las entrevistas durante el partido. Su intensivo desdén por concederlas podría dar lugar a varios episodios de una serie que podría llamarse "No quiero estar aquí".

El entrenador de San Antonio Spurs reveló a la prensa que sus incómodas entrevistas no son una protesta, sino que simplemente se las toma como una innecesaria obligación.
"Creo que para el juego son malas. No creo que sean necesarias. Por lo tanto, ya que tenemos que hacerlo, trato de divertirme con ellas", dijo Popovich sobre su filosofía ante estas entrevistas.
'Pop' también recalcó la omnipresencia de los medios de comunicación.
"Creo que es una actividad innecesaria que hacemos porque nos aleja de nuestro trabajo. Hablamos con los medios todo el tiempo y cuando televisan un partido, están en todos sitios. Tenemos micrófonos por todas partes. No veo el sentido de llevarnos lejos de nuestro equipo cuando se supone que debemos estar trabajando algo defensivo o algún ataque de cara al final del cuarto".
Tal vez el problema sea la forma de hacerlas. Popovich admite que, si bien se le han hecho un par de buenas preguntas, éstas son escasas y se producen cada cierto tiempo.
"Una buena pregunta es una que se puede responder", agregó Popovich. "Cuando alguien dice '¿Sabéis que no podéis meter una canasta haciendo lo que estáis haciendo?' Ahora hacemos un traspaso en el descanso y le pido a mis chicos que no pierdan entonces".
El entrenador sólo da a los entrevistadores lo que desean.
"Estáis en una posición donde podéis decir cosas ignorantes, entonces es cuando hago lo que hago", concluyó.
No cambies nunca, Pop.