El incomprensible ostracismo del baloncesto en el Reino Unido

El baloncesto británico no aprovecha el surgimiento espontáneo de estrellas para intentar crecer. Desvelamos los motivos de su mala situación.

Poca importancia del baloncesto en Gran Bretaña. Foto: fiba.com
Poca importancia del baloncesto en Gran Bretaña. Foto: fiba.com

El padre de todos los deportes, la génesis del espíritu competitivo y uno de los países más poderosos del mundo. Así puede definirse al Reino Unido, cuya hegemonía y papel pionero en multitud de disciplinas, no puede extenderse al baloncesto. Surgido y desarrollado al otro lado del charco, las islas han visto cómo nunca llegó a calar hondo este deporte. Si bien es cierto que hay multitud de canchas callejeras, los apoyos institucionales siempre se han centrado en otras disciplinas mucho más inglesas, como fútbol, rugby, tenis o críquet. El baloncesto no puede relacionarse con ningún estrato social o forma de vida, algo que sí lo hacen otros deportes, lo cual ha mermado su penetración social.

Si bien es cierto que desde instituciones gubernamentales se calcula que hay más de 33.000 jugadores inscritos en equipos de ligas locales y nacionales, así como que más de 300.000 personas juegan al baloncesto dos o más veces al mes, esto no se ha materializado en una liga potente, en protagonismo en competiciones europeas ni en una selección potente. Los jugadores que han representado al Imperio con más capacidad mediática y presencia en NBA, como Ben Gordon, Luol Deng, Michael Olowokandi, Robert Archibald, Joel Freeland o Pops Mensah-Bonsu, responden en su mayoría a hombres con doble nacionalidad, con escasos lazos con Gran Bretaña, como actualmente OG Annunoby, o jugadores criados deportivamente en otros lugares, erigiéndose en pioneros y casos aislados.

Lejos de aprovechar ese tirón para invertir en formación y promover una liga mucho más ambiciosa que la actual BBL, el Reino Unido sigue sumida en el ostracismo. Su competición nacional cuenta con tan solo 12 equipos, de los cuales uno, el London City Royals, se retiró de la competición por no poder afrontar la crisis del coronavirus. El Newcastle Eagles es el equipo más laureado (con 7 títulos), aunque esta temporada el líder estaba siendo el Glasgow Rocks. Las cifras económicas que se mueven son muy discretas, así como el aforo de los estadios y seguimiento social de la liga. El presupuesto mínimo exigido para poder competir en la BBL es de 200.000 libras, muy lejos de los mejores clubes de Europa.

Y es que la presencia de equipos británicos en Euroliga y EuroCup es inexistente, y en muy contadas ocasiones han tenido representación en la FIBA Champions League debido al requisito de que se ha de contar con un estadio de más de 2.000 localidades de aforo para poder participar. El poco prestigio de la BBL hace que ganar el campeonato no implique la clasificación directa, sino que es preciso pasar alguna fase previa para meterse en el torneo ordinario. Mucho trabajo por hacer en el baloncesto británico.

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