Todos los actos tienen sus consecuencias y Ben Simmons sabe a lo que se expone al desafiar de manera tan clara a Philadelphia 76ers. Por mucho que la franquicia no vea con malos ojos la marcha del australiano, nadie esperaba que su órdago llegara al punto de ponerse en rebeldía y negarse a entrenar, y más teniendo en cuenta cómo ha bajado su caché desde los playoffs de la pasada temporada. Hay mucha rumorología en torno a su posible destino, pero ningún equipo parece estar plenamente decidido a hacer una apuesta ambiciosa por reclutar a un jugador cuya evolución ofensiva ha sido nula desde que aterrizar en la liga, tal y como indica larrybrownsports.com.
La NBA estipula en sus normas que todo jugador que se niegue a entrenar sin más causa que la de ejercer presión para conseguir algo, recibirá una ejemplarizante multa económica. En el caso de Simmons, tiene la fortuna de que el pago de su contrato anual arranca el 15 de noviembre, por lo que solo puede ser multado a partir de esa fecha. Esto es muy importante ya que establece una fecha límite para su salida de los Sixers, teniendo 10 semanas tanto franquicia como jugador para encontrar una solución. En caso de que la situación no se resolviera, cada entrenamiento al que no acudiera Simmons sería un castigo monetario gigante para él.
Ben Simmons podría tener que pagar1,3$ millones por semana
Y es que la norma establece que por cada entrenamiento que un jugador se salta, éste debe pagar 227.000$. Teniendo en cuenta que las franquicias de la NBA suelen efectuar prácticas de entrenamiento, de menor o mayor intensidad, un total de 6 días a la semana, el australiano se expone a tener que abonar la friolera de 1,3$ millones por semana, una cifra absolutamente inasumible para él y cualquiera. El culebrín del verano puede ir para largo por la complejidad para que Ben Simmons encaje en un equipo que esté plenamente convencido de apostar por él, pero si lo hace más allá del 15 de noviembre las consecuencias serán nefastas para el mejor defensor de la liga el pasado año.